Efectos de NaT

Efectos de NaT

El NAT también sirve para tratar con éxito otras enfermedades, porque el Sistema Nervioso es el gran regulador del organismo, ya que de él depende el funcionamiento de cada órgano y tejido, detecta las necesidades de cada célula y pone en marcha las respuestas biológicas adecuadas para satisfacer esas necesidades en cada momento. En el apartado INDICACIONES se ofrece más información acerca de algunas de las enfermedades que mejoran o se recuperan al ser tratadas con el NaT.

Existen muchos factores que pueden alterar nuestro medio interno y bloquear funcionalmente partes del Sistema Nervioso; ello da lugar a desajustes biológicos que harán aparecer síntomas y enfermedades. Cuando esto ocurre, el NaT, actúa para reestablecer las condiciones biológicas óptimas de un Sistema Nervioso activo y eficaz, y al hacerlo recuperamos al mejor aliado para el mantenimiento de la salud, la homeostasia, que es la facultad que tiene el organismo para reestablecer el equilibrio biológico.

El NaT es además un tratamiento no invasivo, indoloro, respetuoso con el organismo, que no tiene efectos secundarios ni indeseables.

Bases fisiológicas de NaT

Bases fisiológicas de NaT

La salud depende de que se mantenga en buen funcionamiento el sistema de información del organismo, que es el sistema nervioso.

Para que el sistema nervioso funcione, necesita que sus unidades básicas (las neuronas) estén en disposición de ser activadas.

Las neuronas pueden quedar bloqueadas funcionalmente si cambian las condiciones bioeléctricas del líquido extracelular que las rodea, ya que la capacidad de activación de las mismas depende de la relación entre la concentración iónica del líquido extracelular y el intracelular. Una excesiva concentración de iones positivos en el líquido extracelular será causa suficiente y determinante para inactivar las neuronas e impedir la progresión de la señal eléctrica que les permite llevar información desde su lugar de origen al de destino.

Los efectos de este bloqueo funcional, pueden afectar de la misma manera a neuronas de cualquier parte del organismo, dando lugar a la pérdida de función en las estructuras biológicas que dependan de ellas, pero tendrá una mayor repercusión si la afectación se produce sobre neuronas del sistema nervioso central, pues este, a consecuencia de sus características anatómicas y funcionales, tiene más limitada la capacidad para revertir el exceso de concentración iónica extracelular, lo cual da lugar a que pasado un determinado periodo de tiempo, se consideren definitivas las secuelas que aún se mantengan en el paciente.

El tratamiento NaT activa las neuronas que han quedado bloqueadas funcionalmente mediante el restablecimiento de la concentración iónica adecuada en el líquido extracelular, y lo hace mediante la aplicación de microcorrientes eléctricas sobre la piel, de forma no invasiva e indolora, y con mejoras que pueden manifestarse aunque hayan pasado varios años desde la aparición de la afectación.

En profundidad

En profundidad…

El efecto del tratamiento NaT se fundamenta en que los iones responsables del bloqueo funcional de las neuronas, son partículas con carga eléctrica, por lo que pueden ser movidos dentro de un campo eléctrico.

El tratamiento NaT aprovecha esta circunstancia para mediante la generación de polaridades inducidas eléctricamente, en puntos específicos sobre la piel del paciente, promover el desplazamiento de los iones acumulados en exceso, en el líquido extracelular de las neuronas afectadas, y conducirlos hacia las vías de drenaje fisiológicas (los vasos linfáticos) para que puedan ser oportunamente evacuados al torrente circulatorio sanguíneo, desde donde serán posteriormente filtrados por los riñones, y finalmente eliminados del organismo con la orina.

Existen muchos factores que pueden aumentar la concentración extracelular de iones positivos, como por ejemplo: lesiones vasculares (ictus, etc.), traumas físicos, hábitos nocivos, déficits metabólicos, etc.

El organismo dispone de un sistema para la recogida y eliminación de estos residuos biológicos, y de los procedentes del metabolismo celular. Este sistema es el sistema linfático y su funcionamiento es fundamental para el mantenimiento de la salud, pues su fracaso traerá consigo el bloqueo funcional de neuronas, y este acarreará disfunciones y empobrecimiento de la homeostasia.

Pero el sistema linfático, es un sistema muy frágil, cuya actividad puede quedar mermada fácilmente, ya que no cuenta, con la existencia de un motor que impulse su contenido, como ocurre con el otro gran sistema vascular del organismo (el sistema vascular sanguíneo o sistema circulatorio), el cual que tiene al corazón, un motor potente que bombea continuamente la sangre a los tejidos.

La propulsión de los iones en el sistema linfático depende de factores menos poderosos, y que además son susceptibles de verse reducidos cuando el paciente enferma, como la actividad muscular del individuo y fenómenos eléctricos relacionados con la actividad del sistema nervioso.

La pérdida de capacidad funcional del sistema linfático, traerá como consecuencia la acumulación de residuos biológicos en el líquido extracelular, que a su vez propiciará el bloqueo neuronal con la consiguiente disminución de la capacidad de respuesta a las necesidades del organismo y al empobrecimiento de la homeostasia. Dicho de otra manera, esto traerá como consecuencia la aparición de síntomas y signos clínicos diversos como: dolor, disfunción orgánica, y en definitiva deterioro biológico y envejecimiento.

Pero para corregir esta dinámica negativa, el NaT actúa como un motor externo que propulsa el contenido linfático aprovechando una tecnología nueva y de aplicación externa al organismo, de manera respetuosa e inocua, pero poderosa y resolutiva, ayudando a la fisiología del organismo a mantener el que es uno de los pilares fundamentales para el mantenimiento de la salud, la evacuación de los residuos biológicos, y cuya importancia es crucial para seguir contando con la inimitable ayuda que representa la homeostasia.

Gracias a este revolucionario sistema de tratamiento podemos ayudar al organismo a enfrentarse a las enfermedades de una manera diferente, más fisiológica, global y preventiva.

A continuación, pondré algunos ejemplos que facilitaran el entendimiento de cómo esta medicina fisiológica y homeostásica nos abre nuevas posibilidades terapéuticas.

Tratamiento del dolor

Acción de NaT en el tratamiento del dolor

El dolor, es una información que nos proporciona el sistema nervioso cuando las condiciones bioeléctricas de su entorno son inadecuadas por sobrecarga iónica. Es un mecanismo de protección que tiene como objetivo hacer que reduzcamos la actividad de la zona afectada, para dar tiempo a su recuperación, y evitar que el uso de tejidos en malas condiciones ocasione lesiones en los mismos.

El NaT gracias a su mecanismo de actuación, mediante la movilización de los iones acumulados en exceso en el lugar afectado, es capaz de corregir ese problema, y restablecer las condiciones biológicas ideales, por lo que mejora a los pacientes, sin utilizar fármacos que enmascaren la percepción del dolor.

Un ejemplo de dolor crónico nos lo ofrece la artrosis, una patología degenerativa que cursa con dolor y limitación de la movilidad.

El dolor de la artrosis es fruto de la acumulación de iones procedentes de la fricción de estructuras articulares que ya no son congruentes como lo eran cuando estaban sanas, si no que a consecuencia de la evolución y la deformación progresiva que sufren con el tiempo, rozan al moverse y dan lugar a partículas (iones) que se acumulan localmente, en el líquido extracelular de la zona. Esto desencadena la reacción inflamatoria, que es la respuesta biológica que pone en marcha el organismo para combatir este exceso iónico, ya que la inflamación permite aumentar el flujo de sangre a la zona y con ello se enriquece la aportación de oxígeno, el cual con sus dos valencias negativas, es químicamente ideal para unirse a los iones positivos de calcio, fósforo, etc., y así facilitar su eliminación de la zona, al llevarlos al torrente circulatorio sanguíneo para posteriormente ser filtrados y eliminados por vía renal.

El tratamiento NaT utiliza su mecanismo de acción mediante polaridad inducida, para propulsar la sobrecarga de iones de la zona por los linfáticos, limpiando la articulación de residuos. Los linfáticos son la vía prioritaria, escogida por el organismo como la solución más eficaz a la acumulación de residuos intersticiales.

Al desaparecer el elemento desencadenante de la inflamación, también desaparecerá esta, y con ella el dolor y demás signos que la acompañan.

El paciente recuperará movilidad sin necesidad de recurrir a fármacos que enmascaren el dolor pues los iones que lo provocaban ya han desaparecido.

Este tratamiento no hace desaparecer la deformidad de las articulaciones, pero las limpia de los residuos iónicos que producen el dolor, y otras alteraciones funcionales que ayudan a acelerar su deterioro, como por ejemplo la inestabilidad articular, por falta de respuesta neuronal, que es responsable de aumentar la fricción y con ello el progresivo deterioro de las superficies articulares.

Los pacientes con artrosis, mejoran su calidad de vida, pudiendo volver a caminar sin dolor y sin fármacos, aunque al tratarse de una enfermedad crónica, requerirán de una sesión de mantenimiento, cuya periodicidad dependerá del grado de deterioro previo, para mantener sus articulaciones en las mejores condiciones posibles.

De la misma manera que el NaT permite eliminar la inflamación en la artrosis, es igualmente eficaz con ella, cuando aparece en el contexto de otras enfermedades, pues esta siempre es el mecanismo biológico de corrección del exceso iónico, y la ayuda que proporciona el NaT la hace innecesaria. La inflamación desaparece al drenar el exceso de iones de la zona, pues desaparece el problema que la desencadenó.

Lesiones cerebrales

Acción de NaT en el tratamiento del paciente con lesión cerebral

Siempre que hay una lesión cerebral, se produce la rotura de las células afectadas. El material biológico que se encontraba en el interior de esas neuronas, quedará libre en el líquido extracelular, y se difundirá invadiendo el líquido que rodea las neuronas de alrededor de la zona de lesión. Este material en disolución altera las condiciones que son necesarias para que las neuronas sanas se puedan activar nuevamente.

Como consecuencia de lo anterior se producirá el bloqueo funcional, de neuronas sanas, por lo que parte de las secuelas que padecen estos pacientes, son consecuencia de la contaminación que este material produce. Este bloqueo funcional puede dejar a cientos de neuronas inactivas de manera duradera o incluso permanente.

Los procesos biológicos que pueden causar esta situación son: accidentes vasculares cerebrales (AVC), ICTUS, procesos infecciosos, traumáticos, etc.

Pero el bloqueo funcional de las neuronas afectadas, puede ser corregido con el tratamiento de neurofisiología NaT, el cual, mediante la movilización del exceso iónico que lo origina, hacia las vías de drenaje fisiológico, consigue el restablecimiento de las condiciones bioeléctricas ideales para que estas neuronas puedan volver a funcionar, disminuyendo con ello las secuelas de estos pacientes, aunque hayan pasado varios años desde que se presentó la enfermedad.

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